Encuentro desarrollado en la Universidad de Chile contrastó las fortalezas y debilidades educativas de Nigeria, Suecia y Chile.
Las dispares realidades en la Educación técnico-profesional de Suecia, Nigeria y Chile fueron analizadas, el pasado 28 de agosto, en el Coloquio internacional participativo sobre la ETP, organizado por el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile y la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Talca. ¿Puede la ETP ser demasiado académica?, ¿cuáles son las tendencias en políticas públicas de bibliotecas escolares?, ¿es relevante el idioma inglés dentro del sistema? o ¿dónde se deben desarrollar las prácticas para interactuar con la información en ambientes digitales?, fueron algunos de los principales cuestionamientos.
Al inicio del debate, el investigador asociado del CMM y director de la iniciativa Activando la Resolución de Problemas en las Aulas (aRPa), Patricio Felmer, destacó que “la educación técnico-profesional chilena comprende un 40% de la educación superior, alrededor de medio millón de estudiantes al año están en el nivel de educación terciaria. Esto es muy importante, no únicamente por la cantidad de estudiantes, sino porque la mayoría de estos estudiantes son los primeros de sus familias. Es un nivel muy crucial para el desarrollo de cada país. Habiendo dicho esto, aquí en el CMM estamos muy interesados en continuar el trabajo en este nivel, en cuanto al desarrollo profesional y también de investigación”.
Fernando Bolaños, investigador postdoctoral de aRPa y organizador del coloquio, detalló que lleva más de 4 años de exploración en diferentes documentos normativos, como la política pública, currículum, leyes, entre otros. “Queremos visibilizar diferentes realidades de la educación técnico-profesional y además romper un poco el monolito de lo que es la educación técnico-profesional. No se nos debe de olvidar que en Chile está la educación técnico-profesional, compuesta por una serie de especialidades. Por ejemplo, en la educación media técnico-profesional son alrededor de 35 y dentro de estas 35 coexisten diferentes realidades que requieren diferentes prácticas. Y ahí entra, por ejemplo, la conversación sobre el rol de las bibliotecas escolares para desarrollar prácticas de interactuar con información, y también entra el rol de la matemática para desarrollar razonamiento matemático. Y finalmente tenemos el inglés como una práctica esencial de las carreras de educación técnico-profesional hoy en Chile”, señaló.
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Nigeria
La charla inicial estuvo a cargo del profesor de la Universidad Federal Alex Ekwueme, Ndufu-Alike (AE-FUNAI) de Nigeria, el doctor Ugochukwu Chinonso, quien explicó cómo el sistema educacional 6-3-3-4 impacta en la vida cotidiana, la ciencia y la tecnología. “El seis representa los años de educación primaria, el primer tres hace referencia a la secundaria junior, el segundo tres a la secundaria senior y el cuatro se refiere a la enseñanza universitaria. En Nigeria tenemos lo que llamamos Universidad Técnica y también todas las escuelas secundarias convencionales. Las universidades técnicas están hechas específicamente para capacitar y desarrollar a los educadores técnicos o graduar a quien se convertirá en técnico en un nivel sub profesional”, señaló.
El representante africano especificó que la educación técnico-profesional considera cursar materias prácticas, como carpintería, tecnología maderera, plomería, decoración, mecánica, entre otras. “¿Cómo puedo utilizar estas habilidades para mejorarme a mi mismo y crear trabajos? Durante la instrucción del programa de TVET y, tanto en la maestría como el doctorado, hay un enfoque cara a cara que considera aprender, ejercer –de ser necesario– y enseñar. Así que periódicamente vamos a hacer unas demostraciones en terreno, como en mi campo, por ejemplo, producimos sillas, mesas y otros diseños, y les digo (a los estudiantes) cómo lo pueden vender y cómo pueden vivir de ello, así que son habilidades que la gente necesita para sobrevivir”, enfatizó.
“Cuando son capaces de tener estas inversiones, con negocios pequeños manejados por ellos mismos, la sociedad va a crecer, va a haber paz en la sociedad y por último, cuando los graduados tienen trabajos en firmas existentes o empiezan sus pequeños negocios, se vuelve más fácil para la economía crecer, es indudable que con más trabajos la economía va a crecer (…) la importancia de desarrollar en Nigeria esto, es que ayuda a los individuos a cuidarse a sí mismos y tener sus necesidades cubiertas”, concluyó.
Suecia
A continuación fue el turno del catedrático de la Swedish School of Library and Information Science (SSLIS) de la Universidad de Borås en Suecia, doctor Ola Pilerot, quien ahondó sobre por qué son importantes las bibliotecas. Tras mostrar diferentes establecimientos del mundo, el especialista europeo afirmó que “yo pienso en conocimiento cuando pienso en bibliotecas ¿Por qué es importante el conocimiento? Necesitamos saber cosas para poder hacer cosas, pero luego cambié de parecer un poco, quizás no es conocimiento, aunque prefiero el concepto de conocimiento es más hermoso que el de información (…) para poder saber algo necesitamos ganar experiencias o en otras palabras, volvernos informados”.

“Las bibliotecas no solo son libros, también son personas y deben tener lugares para reunirse. Esto tiene que ver con el potencial de la biblioteca como un gran promotor para la democracia. Bajo el contexto teórico del capital social, el cual habla de cómo las personas crean enlaces o vínculos entre ellas. Esto puede ser un producto muy importante o resultado de la actividad bibliotecaria, primordialmente relacionada a la sala (…) el acta sueca de bibliotecas establece que deben contribuir al desarrollo de la sociedad democrática al facilitar la diseminación del conocimiento y albergando la expresión libre de opiniones. Las bibliotecas, dentro del sistema general de bibliotecas, debería promover un rol de interés en educación, capacitación e investigación de otras actividades culturales”, expresó.
Ola Pilerot, además, reflexionó sobre “la sociedad de hoy se constituye de una forma en que la información está fragmentada, debido a que todos tenemos celulares, buscamos en Google y pensamos que podemos obtener pregunta/respuesta siempre, pero a la misma vez, hay una erosión de confianza. Me gustaría utilizar la expresión que tomé de un sociólogo noruego, Thomas William Ericsson, que habla sobre la tiranía del momento, donde queremos todo ahora mismo, bajo la cultura de ahora. Entonces la información se vuelve fragmentada y creo que sólo hay un rango entre la información y la urgencia del conocimiento. Las bibliotecas y archivos aún son los únicos que custodian este conocimiento valioso. Debemos tener algún tipo de acuerdo en que debemos saber qué tipo de información debemos guardar, qué tipo de información debemos permitir para nuestras sociedades. Las bibliotecas tienen el potencial de entregarnos esta infraestructura estable de conocimiento, porque sabemos qué tenemos bibliotecarios profesionales que hacen una selección buena de recursos que nos quieren entregar. Entonces, esto está en contraste a esta tiranía del momento”.
Chile
En representación de la educación chilena expusieron la doctora Karina Cerda, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Talca; la académica Natacha Pardo, de la Pontificia Universidad Católica; el docente Francisco Ortiz, del Instituto Santa Teresa de Los Andes; y Germán Osses, del Instituto Nacional de Capacitación Profesional (INACAP).
A través de la presentación de un estudio, Cerda inició evidenciando el trabajo de los Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA), impulsados en 1993 por el Ministerio de Educación. “Lo que es interesante de estas bibliotecas es que no hay una política que estipula que la persona a cargo debe ser realmente un bibliotecario. En Chile, lo que hallan en la documentación, es que pueden ser bibliotecarios o pueden ser maestros en servicio (…) Las bibliotecas escolares son las que están a cargo de enseñar a los estudiantes cómo hallar información democrática y relevante. Entonces estos lugares dentro de las escuelas deberían enseñar cómo ir a Google y buscar información que es verídica y no Fake News, por ejemplo”, fustigó.
“Durante este proceso descubrimos que hay ninguna biblioteca exclusiva para la educación técnico-profesional en el país. Por eso, hemos decidido estudiar bibliotecas CRA. Uno de nuestros principales hallazgos del estudio es que las bibliotecas son un recurso pasivo y no tienen una autonomía dentro de la comunidad de la escuela, se ven como anexos y no se consideran como un espacio independiente de aprendizaje. Mientras que en la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA, siglas en inglés), por ejemplo, el rol está mucho más definido, respecto a las calificaciones para las personas que trabajan en IFLA como enseñanza y aprendizaje, currículum, diseño instruccional, manejo de programas, planificación y desarrollo, alfabetización digital y conocimiento de literatura de niños y adolescentes. En cuanto a la experiencia personal, encontramos muchas habilidades que no están explícitas en los estándares chilenos en cuanto a las prácticas deseadas”, lamentó.

Luego fue el turno de Natacha Pardo, quien planteó “el inglés como segundo idioma de la educación en Chile”, presentó una investigación nacional sobre los problemas de los profesores de inglés en escuelas técnicas y expresó los avances del Ministerio de Educación en dicha materia. “En todos los tipos de educación secundaria siguen un programa general que es el mismo en 9.º y 10.º año y luego tienen un programa de distancia en 11º a 12º año. Actualmente hay 934 escuelas vocacionales en Chile, quienes comprenden 37% de los estudiantes, que comprende casi la mitad de la educación secundaria. Hay 35 especialidades y 17 menciones en las distintas regiones del país”, dijo.
Pardo también explicó que “la investigación nacional que realizamos evidenció que faltan programas específicos, recursos y herramientas concretas para capacitar a los profesores de inglés que están trabajando en la educación técnica. Uno de los contenidos en común es la necesidad que los estudiantes entendieran y leyeran los manuales o instrucciones que les permita utilizar el equipo, porque nos mencionaron que tenían mucho equipo en sus laboratorios que no usaban porque los manuales sólo estaban disponibles en inglés y los profesores no sabían como leerlos en inglés, así que no usaban el equipo, solo los mostraban. Eso me llamó mucho la atención, hay mucho qué hacer en este campo”.
A continuación, el coordinador del programa de inglés del Instituto Santa Teresa de los Andes (Graneros, región de O’Higgins), Francisco Ortiz, habló sobre la realidad local y alertó que “en el ISTA tenemos más del 85% de los estudiantes en situación de vulnerabilidad. Por ello, la escuela y el Gobierno entregan mucho apoyo, por ejemplo, en transporte y alimentación gratuita (…) Actualmente tenemos un 55% de alumnos en educación técnico-profesional. La mayor razón para tomar este programa es la inserción al mercado laboral, también es algo que les gusta, porque obtienen un certificado inmediatamente al terminar el programa académico, piensan que no van a tener que estudiar mucho y accederán a recursos. Es bastante difícil para ellos pensar la posibilidad de estudiar en la educación superior debido a que sus padres y sus familias no tienen la suficiente información en cómo funciona el sistema”.
“El año pasado tuvimos 241 estudiantes en el doceavo grado. 136 tomó el examen nacional para la universidad y 62 fueron admitidos a la universidad, siendo todos del programa técnico-profesional. Esto fue un hito debido a que por lo general tenemos 10 o 15 estudiantes por año, y sucede actualmente debido a que tenemos profesionales en la escuela que están reconociendo el hecho de que la información puede cerrar las brechas”, remarcó.
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El cierre del coloquio estuvo a cargo del asesor de Formación Integral en Ciencias Básicas del Instituto Nacional de Capacitación Profesional (INACAP), Germán Osses, quien abordó el razonamiento matemático dentro del sistema TP. “Muchas veces forzamos el objeto matemático a que viva en lugares donde probablemente no vive, quizás sí, pero quizás no. Hay aspectos metodológicos para poder llevar los contextos de uso al escenario de la educación técnico-profesional que son importantes de poder indagar. Por lo tanto, para el diseño curricular hay unas preguntas claves: ¿Qué matemática se va a enseñar?, ¿para qué la voy a enseñar?, ¿cómo la vamos a llevar al aula? y ¿en qué momento? Eso nos va a llevar a un camino de poder generar un diseño curricular. Primero para discriminar cuál es la matemática útil de acuerdo a los objetivos institucionales, para después saber y justificar que la vamos a incorporar por tal y tal motivo. Después vemos los aspectos metodológicos en el aula y en qué momento lo vamos a situar para poder tener una coherencia también dentro de la trayectoria formativa”, planteó.
En esa línea, enfatizó que “esta problemática que uno tiene, de la vinculación de la matemática que se enseña en el aula en comparación con la matemática en uso, en los contextos ocupacionales, sociales, personales y científicos, identificando tales prácticas de referencia, podemos empezar a tener puentes que permitan esa transversalidad del conocimiento que uno busca en el contexto técnico-profesional (…) Crear esos puentes son oportunidades que uno tiene para darle la razón de ser a la matemática. Incorporarlo a escenarios de uso, permite también contribuir en la generación de una identidad de la educación matemática técnico-profesional”.
Trabajo en terreno
Posterior al coloquio realizado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, Fernando Bolaños y Ola Pilerot lideraron una comitiva que recorrió diferentes instituciones nacionales para “reflexionar” sobre la educación técnico-profesional.
“Vamos a visitar una biblioteca CRA, es decir, nosotros hemos explorado los documentos normativos de las bibliotecas, que son los Centros de Recursos para el Aprendizaje, pero ahora vamos a ir a ver cómo se vive, por decirlo de una manera. Después visitaremos la Biblioteca de Santiago, que es muy importante y referente en Chile. Luego vamos a visitar la biblioteca del DUOC en Providencia, que junto con el Inacap, son dos de las instituciones de Educación técnico-profesional superior más representativas en el territorio chileno. Finalmente vamos a ir a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Talca, que está en Linares, porque este evento estuvo en colaboración con la Universidad de Talca. Y justamente en Linares con estudiantes de pedagogía, o sea, los que se están formando para ser profesores, vamos a tener una oportunidad para reflexionar en esta educación técnico-profesional desde el rol del futuro profesor”, explicó Bolaños.
Centro de Modelamiento Matemático
El CMM es hoy la institución de investigación científica más activa en modelación matemática en Latinoamérica. Es un centro de excelencia de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile, integrado por ocho universidades asociadas y ubicado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Además, es el Laboratorio Internacional de Investigación (IRL) #2807 del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.
Su misión es crear matemáticas para dar respuesta a problemas de otras ciencias, la industria y las políticas públicas. Busca desarrollar ciencia con los más altos estándares, excelencia y rigurosidad en áreas como ciencia de datos, clima y biodiversidad, educación, gestión de recursos, minería y salud digital.
Alonso Farías Ponce, periodista del Centro de Modelamiento Matemático.



