La ansiedad frente a las matemáticas afecta tempranamente el rendimiento de los alumnos: quienes la sufren tienden a evitar las tareas y cursos que involucran esta materia, limitando sus oportunidades de aprender e hipotecando tempranamente su desempeño en ciertas áreas del conocimiento. Sin embargo, no hay estudios que evalúen cómo la ansiedad impacta en la capacidad de los profesores de matemáticas juzgar imparcialmente a sus estudiantes y cómo dicho fenómeno se relaciona con estereotipos de género. Por eso, un estudio elaborado por Salomé Martínez y Francisco Martínez, del Centro de Modelamiento Matemático (CMM), junto a Alejandra Mizala, del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la U. de Chile indagó sobre este tema.
El estudio incluyó 208 profesores en etapa de formación: 176 mujeres y 32 hombres, de 15 universidades. A los futuros docentes se les presentaron casos hipotéticos de escolares con bajo rendimiento en Matemáticas y dificultades en conducta y se les pidió completar un cuestionario acerca de cada estudiante como si fuera su propio alumno. El género del estudiante y su estatus socioeconómico fueron cambiados sistemáticamente para producir situaciones de alumnos varones de alto y bajo nivel socioeconómico y alumnas de alto y bajo nivel socioeconómico. Además, se les preguntó sobre sus expectativas de rendimiento futuro de dichos alumnos en Matemáticas y en los otros ramos.
El estudio concluyó que las expectativas sobre el rendimiento futuro difieren significativamente de acuerdo el género del estudiante. Es decir, los futuros docentes consideran que los hombres tendrán mejor desempeño en Matemáticas que las mujeres. Afirmaron también que, solo en los casos de las niñas, estas dificultades podrían tener consecuencias a largo plazo en el rendimiento académico general.
“Es preocupante que profesores entreguen distintas expectativas cuando es niña que cuando es niño. Eso debemos enfrentarlo desde la formación docente. Si el profesor tiene distintas expectativas, puede afectar el futuro de los alumnos”, afirma Salomé Martínez.
Para volver a chequear este resultado, los investigadores repitieron el experimento en una nueva muestra de docentes en formación, pero se les presentaron casos hipotéticos que mostraron alumnos con dificultades en clases de lenguaje. No hubo efectos significativos del género de los alumnos en las expectativas de rendimiento general. Así, la extrapolación de los futuros profesores acerca de que el bajo desempeño actual está relacionado con problemas académicos en el futuro solo ocurre en matemáticas.



