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José Miguel Araus: “Todos los estudiantes tienen talentos que hay que activar”

A propósito su próxima participación en el seminario “Lo que hemos aprendido en ARPA de la investigación y la práctica”, conversamos con José Miguel Araus, Director de Desarrollo Integral INACAP.

A propósito su próxima participación en el seminario “Lo que hemos aprendido en ARPA de la investigación y la práctica”, conversamos con José Miguel Araus, Director de Desarrollo Integral INACAP, y uno de los responsables de que hace más de 8 años ARPA e INACAP lleven adelante una colaboración que ha permitido instalar la metodología de Resolución Colaborativa de Problemas (RCP) como estrategia para la enseñanza y el aprendizaje de la matemática y para el desarrollo de habilidades de las y los estudiantes de INACAP.

Este contexto de colaboración entre INACAP y la Iniciativa ARPA, del Instituto de Estudios Avanzados en Educación (IE) y del Centro de Modelamiento Matemático (CMM) de la Universidad de Chile, ha permitido al centro de formación técnica profesional más grande del país instalar competencias docentes que impulsan un cambio de paradigma en torno a la enseñanza y el aprendizaje de la matemática, contando hoy con un gran número de docentes formados en estrategias de aprendizaje activo basado en RCP. Por su parte la Iniciativa ARPA, ha fortalecido sus estrategias de formación de docentes, de formación de monitores ARPA y de transferencia de resultados de investigación en el área de la enseñanza de nivel terciario, llegando a plasmarlos en el Diploma de Postítulo en Aprendizaje y Resolución de Problemas en Matemática en Educación Superior, diplomado orientado a docentes que enseñan matemáticas en instituciones de educación terciaria superior (universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales).

ARPA: Hicieron un cambio de paradigma ¿qué incentivó este cambio?

José Miguel Araus: Las metodologías, no solamente en matemáticas, sino que en el aprendizaje en general, se aplican sin dar cuenta respecto a los perfiles o la experiencia previa que tuvieron los estudiantes. Y cuando majaderamente te golpeas contra el muro y tratas de implementar una metodología y dices: “este estudiante no aprende”, la primera pregunta que debe hacerse es, ¿por qué no aprende? Todos los estudiantes tienen talentos que hay que activar y por lo tanto nuestra convicción tiene que ver con que ellos no han recibido la metodología adecuada para activar esas habilidades. Yo te aseguro que si tú le pasas un pastel, un queque y le dices (al estudiante), oye acá tienen que comer ocho personas, ¿puedes dividirlo en ocho? Quizás no sabe proporciones y porcentajes y no lo maneja si le haces la pregunta tipo formula. Quizás él no va a usar una fórmula de razones y proporciones que le enseñaron en el colegio, pero va a alcanzar la razón que quiere. ¿Qué quiero decir con eso? Que las matemáticas están en la cotidianidad y que las matemáticas se crearon para resolver problemas.

Entonces esto es volver al origen de las matemáticas. Evidentemente todos estos problemas, los más complejos del mundo, llevan a un procedimental, a una fórmula, a una ecuación que permite facilitar esa resolución. Pero para resolver problemas matemáticos hay muchas estrategias. Uno lo ve en los niños. Los niños se las arreglan de distintas formas, no tiene que tener un solo camino. Y muchas veces en el colegio le matamos eso, (los docentes) dicen : ¡No!, esto se hace de esta forma. Acá justamente la apertura es a volver a lograr, primero que nada, que los estudiantes rompan el estigma de que son malos para la matemática, y segundo, que la matemática se puede resolver bajo distintas formas. Ellos (los estudiantes) aprenden de álgebra, aprenden de manipulación algebraica, aprenden de datos, de información, aprenden de proporciones, razones, funciones, etc. Pero aprenden a partir de lo que ellos van resolviendo.

Ese es el cambio metodológico. Nosotros vemos que al motivar más al estudiante a enfrentarse a este tipo de problemáticas, al romper el estigma, que el estudiante sabe o entiende que puede resolver algo, mejoramos los aprendizajes. Muchas veces no se ve reflejado de forma inmediata en las notas, pero sí en la continuidad y en la progresión de lo que sigue después. Entonces, entendimos que no es una matemática donde miremos una cantidad de unidades y contenidos, porque eso no va a tener ningún sentido, ningún impacto, solamente reprobación, frustración y posterior deserción; versus motivar, encantar, desestigmatizar lo que traen los estudiantes que vienen escapando de la matemática.

ARPA: ¿Cómo conversa resolver problemas en el aula con las habilidades que ustedes esperan desarrollar en sus egresados?

José Miguel Araus: El desarrollo de habilidades hoy en día es el más importante foco formativo en la educación, tanto escolar como educación superior. Los contenidos van a pasar. Sobre todo en la educación superior técnica profesional, en forma de especialidad, el contenido de la especialidad va a tener un concepto de obsolescencia, más aún en el mundo tecnológico, va a cambiar. Y (los estudiantes) tienen que a lo largo de la vida seguir estudiando y complementar. Pero cuando tú preparas a un alumno en habilidades, las famosas habilidades para el siglo XXI, las Power Skills, como se llama hoy en día, habilidades blandas, etc, estamos hablando de ética, ciudadanía, colaboración, comunicación, resolución de problemas, innovación, emprendimiento, aprendizaje continuo, etc, y todo lo que es alfabetización básica, es tremendamente relevante para que ese estudiante en la adquisición de esas habilidades pueda enfrentarse a este mundo que conocemos hoy en día tan dinámico, tan cambiante a nivel social, cultural y laboral.

Entonces hoy en día nos va a tocar a todos redefinir la industria 4.0, con cambios tecnológicos, inteligencia artificial casi absolutamente dominándonos. Entonces bueno, nos tenemos que reinventar. ¿Cómo nos reinventamos? Justamente son esas habilidades, las habilidades de resolver un problema, que nos permiten plantearnos esa problemática y decir ¿cómo logran buscar una estrategia? Por esto, en matemáticas, así como en otras asignaturas transversales, incluso en asignaturas de especialidad, hemos incluido un modelo de competencias transversales, que es un modelo de habilidades para el siglo XXI.

Cómo surgió y se consolidó esta colaboración entre INCAP y ARPA

Araus explica que, al analizar los resultados en matemáticas a nivel nacional e internacional, como también los resultados de sus estudiantes en INACAP, comprobaron que estos resultados han sido muy bajos y tienen efectos importantes respecto a lo que es la deserción en las carreras.

“Por lo tanto, queríamos avanzar en mejorar los niveles de logro de los estudiantes en matemática, dado el impacto en la progresión y en el éxito académico”, señaló a propósito de cuáles fueron las motivaciones para buscar nuevas metodologías, como la Resolución Colaborativa de Problemas. Así fue como llegaron a ARPA, del Centro de Modelamiento Matemático y el Centro de Investigación Avanzada de la Universidad de Chile.

Recuerda que, hasta entonces, Patricio Felmer tenía esa expertise con la iniciativa ARPA, pero en educación de nivel escolar. Sin embargo, aceptaron este desafío y desde ahí comienza un trabajo conjunto, continuo, sistemático, en la inclusión de la metodología de Resolución de Problemas a INACAP.

Primero se dedicaron a hacer los cambios a nivel de currículum, durante el 2015 hicieron un pre-piloto y los ajustes que requería esta metodología. Avanzaron al 2016 con un piloto donde extendieron a más sedes y después lanzaron un escalamiento a todas las sedes. “Somos una institución que tiene 28 sedes a nivel nacional, en todas las regiones de Chile. Hablamos de 250 docentes, aproximadamente, en matemáticas”, recalcó Araus, dimensionando el alcance de este cambio metodológico.

“Partimos con dos sedes pre-pilotos, después extendemos a cuatro más, o sea, seis sedes, trabajando esencialmente con los docentes, con varias reuniones, con los equipos académicos, con los directivos de cada una de las sedes. Entonces, cuando nosotros teníamos preparado todo el modelo para escalar nos cayó la pandemia encima, tuvimos que adaptar todas las metodologías”.

Pero en un esfuerzo conjunto lograron seguir adelante. Ajustaron la metodología, montaron todo esto en un sistema online, con grabaciones de video de las clases, para hacer feedback, todo un aparataje para poder continuar con este desarrollo profesional docente contínuo, y extendieron el primer año, a 10 sedes y el 2021 a otras 11 sedes.

“Esto es práctica, reflexión. Ellos van al aula a hacer una resolución de problemas, vuelven, reflexionan sobre la práctica generada, planifican su siguiente sesión y van, así, jugando y trabajando sobre lo que implica implementar esta metodología en el aula”, explicó.

Todo ese recorrido lo condensaron en un diplomado con la Universidad de Chile entre el 2020 y el 2021. “Fue súper positivo para los docentes, porque hasta el momento eran cursos, talleres. El escalamiento que le dimos a un diplomado involucró también certificarlos, entregarles un diploma, lo cual significa un incentivo bien importante”.

El recuento al 2022 son 230 docentes capacitados en la metodología. José Miguel enfatiza en que su objetivo es que todos los docentes que hagan Matemática I, estén formados en esta metodología para el impacto que quieren lograr en cada aprendizaje.

Te invitamos a sumarte al seminario “Lo que hemos aprendido en ARPA de la investigación y la práctica”. Conoce el programa aquí y reserva tu cupo acá.

Por Javiera Márquez, periodista ARPA.

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